<{$xoops_pagetitle}>

Usted no se ha identificado
Iniciar sesión para agregar Relatos.
¿Quieres? Identificarte o Registrarte?

InicioEnviarBuscarForos
Categorías

1px
Relatos > Grandes Series > Mi gordito zumbon, capítulo primero.

Mi gordito zumbon, capítulo primero.

Un hombre que consigue hacerme sentir placer con todo su cuerpo.

Publicado por patry en 1/2/2011 (657 lecturas)
PRÓLOGO


Como bien sabéis, soy una mujer que disfruta del sexo, lo cual no quiere decir que no tome las precauciones necesarias para poder seguir disfrutando cada día de mi vida.
A la hora de practicar el sexo escojo a las personas, ya sean por su atractivo físico como por su encanto personal. El relato que os voy a contar es de uno de los mejores hombres con los que me haya ido a la cama, yo le llamo mi gordito zumbón porque es un hombre bastante corpulento. En pocas palabras, que está gordo. Lo mejor de Sergio, mi gordito favorito, es que me hace disfrutar tanto en la cama, que consigue que le busque de vez en cuando para gozar juntos, pues el también se ve que lo pasa bien conmigo.
Os cuento como fue nuestro primer polvo, por suerte no fue el único:

PARTE PRIMERA: EL PRIMER ENCUENTRO

Era un sábado por la tarde, casi anochecía, decidí salir a dar un paseo para despejarme de una semana tan atareada. En la zona donde están los bares, pubs y cafés hay un local de ambiente chill out, con billares y una terraza donde la gente puede tomar una copa en calma, justo lo que yo necesitaba. Tras pedir un martini (me encanta) me salí a la terraza a sentarme en una especie de puf o de sofá, lo importante es que estaba bastante cómoda y tranquila.
Justo a unos cinco metros de donde yo estaba se encontraba una mesa de billar, en esa mesa habían dos hombres de unos treinta y cinco años mas o menos jugando una partida. Eran la típica pareja de amigos, un guaperas que se come el mundo y otro no tan guapo que siempre queda en segundo plano, ese era Sergio, mi gordito zumbón. Soltaron un pequeño silbido como para querer llamar la atención, al mirarles les dediqué una sonrisa y ellos se felicitaron por tal logro, vaya tontería. Antonio, que era como se llamaba el guaperas, se acercó a mi en plan prepotente, haciendose el chulo del barrio, como si pensara que me iba a bajar las bragas en cuanto se acercase. Me dedicó unas palabras que me hicieron mucha gracia.
Yo, acostumbrada a esta clase de payasos, me fijé en su amigo el gordo, que iba haciendo gestos jocosos de su colega el guaperas, metiendo tripa y sacando pecho. Me hizo tanta gracia que pensé darle una oportunidad al actor secundario, así que ante una frase estúpida como la que me soltó, sólo pude responderle como la experiencia me ha enseñado:

- Hola nena, eres lo mas bonito de esta parte del mundo, sólo te falta conocer al hombre de tu vida y curiosamente lo tienes delante.

- Pues quítate de en medio que no me dejas verle.

Acto seguido y mientras el rostro del guaperas pasaba a deformarse poco a poco por el impacto inesperado, me levanté y saludé a su amigo el gordito, que no salía de su asombro.

- Hola, me llamo Patry, me has parecido simpático y no tan prepotente como tu amigo.

El gordito se quedó pasmado y haciendo recurso de su buen humor se presentó de la forma mas original que jamás había escuchado.

- Hola Patricia, perdona a mi amigo Antonio, a veces se le olvida que aun existe gente que cree en la belleza interior, yo me llamo Sergio, físicamente ves como soy, económicamente soy un mileurista que vive con sus padres porque no se puede pagar una vivienda, a ti te veo como una buena persona, mas bella por dentro que por fuera y eso que eres bastante guapa. Te propondría matrimonio pero como lo nuestro no funcionaría nunca, es mejor ofrecerte una noche de sexo en un hostal de mala muerte, pero antes te puedo invitar a cenar en un lugar no muy caro. Así soy yo, pero te aseguro que soy muy feliz.

Me hizo mucha gracia la respuesta de Sergio, unida a la sorpresa de Antonio que aún no se creía que una mujer le rechazara por su amigo, el actor secundario. Lo tenía claro, esta noche me lo llevaría a la cama, ¿por qué no darle una oportunidad a alguien que no es un cuerpo bonito?. Decidí quedar con Sergio mas tarde para tomar algo, así nos conoceríamos antes de asegurarme si pasaba la noche haciendo el amor con este hombre tan agradable.

- Te propongo una cosa, en vez de invitarme a mi a cenar, invita a tu amigo, así se le pasa el mal trago y nos vemos aquí sobre las doce de la noche, ¿vale?.

La risa de Segio sonó tan fuerte que se podía leer en ella un “toma yá guaperas”. Asintió enérgicamente y me dijo que a las doce estaría aquí para vernos.

PARTE SEGUNDA: LA CITA

Puntual como un reloj bien ajustado Sergio acudió a la cita, yo había cenado en casa tranquilamente, preparé el salón y mi dormitorio para el encuentro, acto seguido me duché y me puse uno de mis vestidos favoritos para salir de fiesta. Faltaban cinco minutos para nuestra cita y ahí apareció Sergio, bien vestido y arreglado, acompañado de su amigo Antonio el guaperas, que venía para asegurarse de que yo estaba ahí y no le estaba gastando una broma. Me levanté para darle dos besos a Sergio, Antonio, que esperaba que le diese dos besos a el también, se acercó a mi, yo le di las buenas noches con una sonrisa forzada y asentí la cabeza par ano darle un beso, mientras tanto Sergio se aguantaba la risa y me lanzaba una mirada cómplice.
Estuvimos en el local sentados en la terraza una hora y media, Sergio me contaba anécdotas en las que introducía chistes para hacerlo mas ameno y divertido. Antonio no salía de su asombro, pues veía como su amigo el secundario le estaba echando en cara que una mujer guapa como yo pasara del guaperas para fijarse en el gordito. La verdad que los comentarios que Antonio soltaba de vez en cuando eran la mayoría sobre sus logros y triunfos. Sergio se molestó en conocerme personalmente, mis gustos, intereses, en definitiva, que al contrario que Antonio, Sergio se preocupaba mas por mi persona que por mi físico.
La verdad que pocas dudas me quedaban para saber si me llevaba a Sergio a la cama pero se terminó de despejar cuando me comentó que era donante de sangre y que había donado hace una semana. Eso significaba que tenía la sangre limpia de enfermedades, por lo que me quedó aun mas claro. Estaba decidido, iba a pasarme la noche follando con aquel gordito.
La noche se me hizo mas agradable, pues Antonio descubrió que conmigo no iba a conseguir nada, así que decidió portarse como una persona normal y dejar de ser un buitre buscando una presa. Me lo estaba pasando bien con ellos pero tenía ganas de pasar a la acción y ya llevábamos casi dos horas ahí sentados.

- Perdona, me lo estoy pasando bastante bien con vosotros, no quiero que Antonio te guarde ningún rencor ni nada parecido pero Sergio, ¿te importaría pasar la noche en mi casa?, no vivo con nadie y no me gustaría dormir sola esta noche. Antonio, seguro que no te importa.

Y aunque le importase, Sergio me asintió con una sonrisa de bonachón y Antonio, comprensible, animó a Sergio a dejar el pabellón bien alto.
Nos despedimos de Antonio y nos dirigimos a la calle, a buscar mi coche, Sergio me ofreció su brazo para que me agarrase, me agarré a su corpulento brazo y dejé caer mi cabeza sobre su hombro. La verdad que en ese momento sentí una ola de cariño como nunca antes lo había sentido. Sergio, nervioso y tartamudeando un poco me preguntó por qué me había fijado en el antes que en su amigo Antonio, ya que siempre pasaba lo contrario.

- Tú te has fijado en mí como una persona y no como un cuerpo bonito que sólo sirve para echar polvos. Esa fue la impresión que me diste desde el primer momento, al contrario que tu amigo Antonio, cierto es que es un hombre bastante guapo pero por dentro tiene mucho que aprender de ti.

Sergio tomó aire y lleno de orgullo me acarició la cara y me dio las gracias por ese comentario.
Llegamos a mi coche con la sorpresa de Sergio al ver mi vehículo, un coche del que no voy a hacer publicidad pero que no es precisamente barato. Llegamos a mi casa tras veinte minutos conduciendo entre risas, pues descubrí que Sergio, además de buena persona, es alguien con un sentido del humor envidiable por muchas personas. Aparcamos dentro de mi garaje y entramos al salón, estaba todo preparado.

PARTE TERCERA: EL PRIMER POLVO

Puse un CD de música chill out, mi favorita, me puse cómoda y ayudé a Sergio a ponerse cómodo, parecía nervioso. Poco a poco lo fui desvistiendo mientras le besaba el cuello y le lamía la oreja.

- Tú sabes a lo que has venido, ahora no vale echarse atrás, relájate y así disfrutaremos los dos.
- Para nada nena, soy todo tuyo.

La imitación de su amigo Antonio consiguió hacerme reír. Lo tomé de la mano y lo llevé hasta mi dormitorio, ahí lo dejé sólo con los calzoncillos y lo tumbé boca arriba en mi cama. Le iba a dedicar un Streep tease íntegro para el.
Mientras me iba desnudando poco a poco, observaba que bajo sus calzoncillos un bulto empezaba a hacerse cada vez mas grande, eso me estaba excitando y a el más aún. Aplaudía mis movimientos de cadera y me lanzaba besos cada vez que le miraba. Tomé sus manos y las puse sobre mi sujetador, con sus manazas cubriendo mis pechos me desabroché el sujetador dejando que cayera al suelo y mis tetas quedaran a merced de sus manos. Me las empezó a acariciar y besar suavemente, aquello me estaba poniendo como una moto, yo no paraba de mirar sus calzoncillos pues debajo de su gorda barriga, se observaba un pepino enorme con ganas de fiesta. Sólo me quedaba el tanga por quitar, me di media vuelta y puse la boca de Sergio en el filo de mi prenda para que con sus labios bajara entre mis nalgas y me quitase el tanga con la boca.
Soltó mis pechos y bajó sus manos a mis nalgas, empezó a acariciarlas poco a poco mientras me iba bajando el tanga con la boca, aquello me estaba poniendo muy caliente.
Yo que no paraba de moverme sensualmente mientras notaba el bajar de mi tanga entre mis piernas, me creía dueña de la situación, pues hasta entonces Sergio hacía todo lo que yo le indicaba con gestos, pero cuando el tanga llegó hasta mis rodillas la cosa cambió.
Dejó de amasar mi nalga derecha y cogió mi mano de ese lado y la llevó hasta mi barriga, su mano izquierda soltó mi otra nalga y se fue hasta mi pecho izquierdo para seguir masajeándolo, Sergio se levantó e hizo que notara entre mis nalgas el bulto que había escondido debajo de sus calzoncillos, me encontraba presa de su cuerpo, aquello me empezaba a gustan aún mas.
Algo me decía que esta noche iba a ser diferente a lo que yo me esperaba.
Con su mano izquierda masajeaba mis pechos, con su mano derecha se había apoderado de la mía y, mientras me saboreaba la oreja izquierda, llevó mi mano poco a poco hasta debajo de sus calzoncillos para que comprobase la mercancía. Aquello resultó ser algo mas grande de lo que yo me esperaba. El, que todavía manejaba mi mano con la suya, empezó a moverla sobre su verga para que le fuera pajeando poco a poco, marcándome el ritmo a seguir. Suavemente empecé a hacerle una paja mientras me decía al oído lo hermosa que soy.
La sensación era nueva para mi, tenía a un hombre desnudo detrás mía, de pié, al que yo estaba pajeando mientras notaba su bulto en mis nalgas, al mismo tiempo con su mano izquierda me estaba masajeando los pechos, con la boca me estaba diciendo piropos y de vez en cuando saboreaba mis orejas, todo ello con un movimiento de cuerpos suave y sensual. Aquello era para mi una sensación de placer total, pero Sergio tenía guardado un as en la manga.
La mano derecha de mi complaciente amigo, había abandonado mi mano, que ya sabía el ritmo a seguir para hacerle esa suave paja que le estaba haciendo, poco a poco pasó por mi nalga hasta mis caderas, palpando cada centímetro de mi cuerpo, llegó hasta mi ombligo, ahí hizo un pequeño movimiento de su mano para acariciar mi barriga y poco a poco bajar por mi entrepierna hasta apoderarse de mi pubis, con un suave movimiento de mano, hizo una pausa para ver como yo cada vez me excitaba mas, el cuerpo de Sergio marcaba mi ritmo, el movimiento de su cuerpo detrás de mi hacía que yo me moviese como el quería, el pene que yo estaba masturbando suavemente rozaba entre mis nalgas y aquello me excitaba, su mano masajeando mis pechos me hacía gozar y sus labios, que estaban lamiendo mis orejas, bajaron poco a poco a la vez que su mano derecha empezaba a bajar hasta mi vagina. Empezó a besarme el cuello y a acariciar mi entrepierna, no me lo podía creer, estaba sumida en un mar de placeres por todo mi cuerpo y sólo era un hombre el que me lo estaba haciendo. Con mi mano izquierda agarré su mano derecha, que estaba acariciando los labios de mi vagina con movimientos circulares, poco a poco acompañé sus manos en una paja que me estaba haciendo mientras me besaba el cuello y me masajeaba las tetas, todo eso a la vez que su pene duro como una roca, rozaba mi trasero mientras yo le pajeaba. La humedad de mi entrepierna ayudó a que su dedo corazón entrase sin problemas, empezó a masturbarme poco a poco, creía que iba a reventar de placer. A los pocos minutos su dedo anular se unió a la fiesta, me estaba penetrando con sus dedos a la vez que hacía un suave movimiento de arriba abajo, no podía aguantar más, aquello era algo maravilloso.
Notaba que un orgasmo como el que nunca antes había tenido se acercaba. Poco a poco mi cuerpo empezó a moverse mas deprisa, pero las manos de Sergio no aceleraban el movimiento, quería perpetuar ese momento de placer. No podía aguantar mas, empecé a masturbarle mas rápido, el movimiento que hace un rato era suave y sensual se estaba convirtiendo en algo más salvaje, mi cuerpo se movía por impulsos de placer, su mano izquierda no dejaba de amasar mis pechos, sus labios no dejaban de besar mi cuello, su pene no dejaba de rozar mi culo y su mano derecha, no dejaba de penetrarme una y otra vez, con un movimiento suave pero que estaba haciendo que me volviese loca de placer.
No pude mas y solté su dura verga para agarrarme a su cuello, empecé a correrme entre espasmos y gemidos de placer, Sergio no paraba de mover aquella mano que yo estaba empapando con mis fluidos vaginales, ahora su pene rozaba mi ano y eso me dio una sensación aun mayor de placer. Aquello continuó durante un minuto y medio mas o menos. El minuto y medio mas placentero de mi vida.
Me di media vuelta y me abracé a el, pues estaba a punto de desmayarme. Nos tumbamos en la cama para descansar, aquello había sido maravilloso. Nunca nadie había conseguido darme tanto placer por varias partes a la vez, y eso que he llegado a participar en tríos. Mi gordito se había convertido en el hombre que me había provocado el mejor orgasmo de mi vida. Le sonreí en la cama y le dí un pequeño beso en los labios. Cuando recuperé el aliento descubrí que el no había llegado a correrse.
Se merecía un premio por lo que me hizo y yo le iba a dar ese premio.

-Ahora te toca correrte a ti, disfruta.

Aquello que le hice lo contaré en otro relato, pues este aquí termina para no ser tan largo.












   

Navegue a través de los Relatos
Relato anterior Herlinda 3 Esmeralda y el provisionista Relato siguiente
Calificación 0.00/5
Calificación: 0.0/5 (0 votos)
Los votos están desabilitados!
Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.



Enviar relato
Enviar Relato
Relato al azar
Bueno antes de empezar mi historia quiero presentarme, mi nombre es Genaro, tengo 18 años soy delgado, piel apiñonada, mi mayor atractivo son mis nalgas. Es lo que les gusta mas a las chicas, pero hace unos meses me di cuenta de mi atracción hacia a los hombres, a pesar de tener novia, yo tenia...

Usuarios conectados
7 usuario(s) en línea (6 usuario(s) navegando Relatos)

Registrados: 0
Invitados: 7

más ....
Nuestra página en Facebook

 
Relatos eróticos clasificados por categorías, la web del morbo de los relatos porno. | www.relatos-eroticos.com no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de www.relatos-eroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.
petites annonces gratuites