La paja de mi vecina
Una joven de 19 años, mi vecina, me dedica una paja desde su habitación.
Publicado por ateneo en 4/2/2011 (6752 lecturas)
Buenas noches, os voy a contar lo que pasó ayer porque fue grande, grandísimom
Siempre he pensado que los voyeurs son unos tristes enfermos cotillas, pero ayer me convertí en voyeur por accidente y disfruté como si fuese un quinceañero.
Desde donde tengo mi ordenador, se ve el patio interior del bloque de nuestro edificio, justo frente donde yo vivo pero un piso mas abajo se ve un dormitorio en el que una joven de unos 20 años se cambia de ropa.
Yo me paso mucho tiempo en el ordenador y cada vez que la veo le hago un gesto, en nuestro edificio nos conocemos todos de vernos. La verdad que esta chica me tenía loco pues es bastante guapa. Cada vez que se cambiaba de ropa bajaba la persiana y corría las cortinas pero ayer, no se si fue por respuestas a mis plegarias a todos los dioses del cielo, no lo hizo.
Ayer mi vecinita se fue a cambiar para ponerse el pijama, como hacía todas las noches, con la diferencia de que ayer no bajó la persiana hasta abajo del todo. La muy zorra dejó media persiana abierta, lo suficiente como para que viese desde mi ventana la mitad inferior de su cuerpo sentada en su cama de sábanas rosas.
Pude ver como se quitaba el jersey, después vi como se quitaba la camiseta. La muy cabrona parecía que me estaba dedicando un streep-tease. Cuando se quitó el sujetador, como no podía verle las tetas porque su persiana estaba a media altura, enseñó su sujetador bajándolo con las manos. Sabía que la estaba mirando y eso le gustaba. Aquello me estaba poniendo como una moto, pues bajo mis calzoncillos había un bulto en estado emergente.
Mi vecinita se dio un par de giros al ritmo de alguna música que tenía. Al poco se sentó en la cama y me dejó ver sus tetas, se las estaba masajeando. Poco después se empezó a quitar sus pantalones hasta quedarse en unas braguitas preciosas. Yo que me estaba poniendo muy salido fui corriendo a buscar unos prismáticos para no perder ningún detalle. Aquella guarrilla se percató del instrumento que había empezado a usar, pues se acostó encima de su cama y se bajó las bragas.
En la postura en la que ella estaba podía verle las tetas y su entrepierna, dios mío tenía un empalme enorme. La sorpresa mía llegó cuando la moza me dedicó una paja. Empezó a chuparse el dedo mientras con la otra mano se tocaba las tetas. Poco a poco fue bajando sus manos hasta llegar a su entrepierna. Ahí empezó a penetrarse primero con un dedo, luego dos y después tres. Estuvo así un rato hasta que empezó a correrse. Yo estaba muy caliente y aquello me puso enfermo. Cuando mi vecina terminó hizo un gesto señalando hacia donde yo estaba y luego hacia su entrepierna. ¿Qué quiso decirme?, espero que fuera una propuesta. De momento no la he visto pero juro por dios que a esta moza me la voy a cepillar.
Eso si, ayer me hice una paja con un gustazo como hacía tiempo que no me hacía. Ya os contaré mi encuentro personal con mi vecina.
Siempre he pensado que los voyeurs son unos tristes enfermos cotillas, pero ayer me convertí en voyeur por accidente y disfruté como si fuese un quinceañero.
Desde donde tengo mi ordenador, se ve el patio interior del bloque de nuestro edificio, justo frente donde yo vivo pero un piso mas abajo se ve un dormitorio en el que una joven de unos 20 años se cambia de ropa.
Yo me paso mucho tiempo en el ordenador y cada vez que la veo le hago un gesto, en nuestro edificio nos conocemos todos de vernos. La verdad que esta chica me tenía loco pues es bastante guapa. Cada vez que se cambiaba de ropa bajaba la persiana y corría las cortinas pero ayer, no se si fue por respuestas a mis plegarias a todos los dioses del cielo, no lo hizo.
Ayer mi vecinita se fue a cambiar para ponerse el pijama, como hacía todas las noches, con la diferencia de que ayer no bajó la persiana hasta abajo del todo. La muy zorra dejó media persiana abierta, lo suficiente como para que viese desde mi ventana la mitad inferior de su cuerpo sentada en su cama de sábanas rosas.
Pude ver como se quitaba el jersey, después vi como se quitaba la camiseta. La muy cabrona parecía que me estaba dedicando un streep-tease. Cuando se quitó el sujetador, como no podía verle las tetas porque su persiana estaba a media altura, enseñó su sujetador bajándolo con las manos. Sabía que la estaba mirando y eso le gustaba. Aquello me estaba poniendo como una moto, pues bajo mis calzoncillos había un bulto en estado emergente.
Mi vecinita se dio un par de giros al ritmo de alguna música que tenía. Al poco se sentó en la cama y me dejó ver sus tetas, se las estaba masajeando. Poco después se empezó a quitar sus pantalones hasta quedarse en unas braguitas preciosas. Yo que me estaba poniendo muy salido fui corriendo a buscar unos prismáticos para no perder ningún detalle. Aquella guarrilla se percató del instrumento que había empezado a usar, pues se acostó encima de su cama y se bajó las bragas.
En la postura en la que ella estaba podía verle las tetas y su entrepierna, dios mío tenía un empalme enorme. La sorpresa mía llegó cuando la moza me dedicó una paja. Empezó a chuparse el dedo mientras con la otra mano se tocaba las tetas. Poco a poco fue bajando sus manos hasta llegar a su entrepierna. Ahí empezó a penetrarse primero con un dedo, luego dos y después tres. Estuvo así un rato hasta que empezó a correrse. Yo estaba muy caliente y aquello me puso enfermo. Cuando mi vecina terminó hizo un gesto señalando hacia donde yo estaba y luego hacia su entrepierna. ¿Qué quiso decirme?, espero que fuera una propuesta. De momento no la he visto pero juro por dios que a esta moza me la voy a cepillar.
Eso si, ayer me hice una paja con un gustazo como hacía tiempo que no me hacía. Ya os contaré mi encuentro personal con mi vecina.
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