Un dia... cualquiera?
Publicado por Monta_Dos en 6/3/2011 (415 lecturas)
El día estaba lluvioso, triste. Mal día para trabajar con la moto.
Suena mi busca... ya jodieron mi café.
Debo recoger un envío en un viejo polígono de las afueras.
Cojo el casco y pago el café. Mierda de lluvia.
Atravieso la ciudad pensando en mi perra suerte, maldito trabajo.
Llego ante un edificio lúgubre, oscuro y compruebo la dirección. Sí, es aquí.
El ascensor parece ir a caerse en cualquier momento, tras cada crujido.
5º piso, puerta 507, Tránsitos Marítimos, S.L., llamo.
La puerta abre automática, con un zumbido.
Entro y no veo a nadie. Espero.
-Hola
Su presencia hizo que mi agenda callera al suelo, no puede ser, pensé.
Aquella chica era lo más bonito que había visto en mi vida!!!
Me quedé helado, paralizado ante su deslumbrante figura.
Cabello largo, suelto, rojo.
Cara de ángel, ojos como el mar. Sus pechos parecían querer atravesar su tenue blusa,
erectos sus pezones.
Sus piernas ascendían del suelo cual mareantes tótems, hasta perderse bajo una leve minifalda.
Tomo asiento desenfadada... impudorosa, dejando a la vista su entrepierna.
Supongo que notó mi verga dura bajo el pantalón, la delató su sonrisa pícara... o mi cara sudorosa.
Separo aún más sus piernas, se inclinó hacia delante, maliciosa.
- esto te gusta, chaval?
Yo no podía ni hablar, asentí con la cabeza.
Lentamente se puso en pié, yo no salía de mi asombro!, no sabía si salir corriendo!.
pero no conseguía mover ni un musculo.
Sonriendo, sus manos asieron los bordes de su blusa, levantándola hasta dejar a la vista sus pechos, hasta quitársela.
Ella avanza segura, hacia mí. Coge el casco de mi mano, lo pone sobre la mesa, delicadamente.
Cogiéndome por el cuello, me lleva hacia sí, presionando sus pechos contra mi cuerpo.
Arduo trabajo, pienso. Llevo mucha ropa encima, mal día.
Me apresuro, ella me ayuda, fuera chaqueta, fuera jersey..... fuera todo.
Mi rabo está erecto, pleno, me apremia.
Reacciono por fin, bien.
Cojo su trasero mientras nos besamos, elevándolo, su falda es ahora un cinturón.
Cuando se agacha resbalando sobre mí, vuelo. Estoy mareado.
Su boca parece querer desgastar mi piel, la vista es espectacular, sublime.
su piel es terciopelo y mis manos agradecen ese tacto.
Debo pedirle que pare, temo que acabe conmigo en su boca, la elevo suavemente por los hombros, la beso, nos besamos.
Su cuerpo desnudo es gloria contra mi cuerpo, la llevo hacía atrás, hasta tropezar con la mesa del despacho. Caen objetos al suelo, no parece que eso importe a nadie.
Se recuesta en ella, dejando sus caderas en el mismo borde, abriéndose, dejando el paso libre... para mí.
Su cara ahora solo es ojos de deseo, boca entreabierta, preciosa!.
Sus pechos miran al cielo, firmes, tersos, sus pezones erectos como aquellos pulsadores antiguos, de las lámparas.
Me verga busca su nido... y lo encuentra.
Estoy soñando, pienso, parecía un mal día. Me sonrío mientras mis caderas cogen el ritmo que ella espera. Despacio primero, luego más ímpetu. Salgo y entro, el sudor baña mi cuerpo.
Y el suyo.
Mis manos buscan sus caderas, su vientre, sus pechos, mientras el baile continúa.
Las suyas buscan alcanzar mi trasero para ayudarme en mis intentos de llenarla.
Éxtasis.
-Córrete en mí, susurra... y obedezco.
Busco un bar, necesito una cerveza.
Y el envío?. Bueno, que importa!!
Suena mi busca... ya jodieron mi café.
Debo recoger un envío en un viejo polígono de las afueras.
Cojo el casco y pago el café. Mierda de lluvia.
Atravieso la ciudad pensando en mi perra suerte, maldito trabajo.
Llego ante un edificio lúgubre, oscuro y compruebo la dirección. Sí, es aquí.
El ascensor parece ir a caerse en cualquier momento, tras cada crujido.
5º piso, puerta 507, Tránsitos Marítimos, S.L., llamo.
La puerta abre automática, con un zumbido.
Entro y no veo a nadie. Espero.
-Hola
Su presencia hizo que mi agenda callera al suelo, no puede ser, pensé.
Aquella chica era lo más bonito que había visto en mi vida!!!
Me quedé helado, paralizado ante su deslumbrante figura.
Cabello largo, suelto, rojo.
Cara de ángel, ojos como el mar. Sus pechos parecían querer atravesar su tenue blusa,
erectos sus pezones.
Sus piernas ascendían del suelo cual mareantes tótems, hasta perderse bajo una leve minifalda.
Tomo asiento desenfadada... impudorosa, dejando a la vista su entrepierna.
Supongo que notó mi verga dura bajo el pantalón, la delató su sonrisa pícara... o mi cara sudorosa.
Separo aún más sus piernas, se inclinó hacia delante, maliciosa.
- esto te gusta, chaval?
Yo no podía ni hablar, asentí con la cabeza.
Lentamente se puso en pié, yo no salía de mi asombro!, no sabía si salir corriendo!.
pero no conseguía mover ni un musculo.
Sonriendo, sus manos asieron los bordes de su blusa, levantándola hasta dejar a la vista sus pechos, hasta quitársela.
Ella avanza segura, hacia mí. Coge el casco de mi mano, lo pone sobre la mesa, delicadamente.
Cogiéndome por el cuello, me lleva hacia sí, presionando sus pechos contra mi cuerpo.
Arduo trabajo, pienso. Llevo mucha ropa encima, mal día.
Me apresuro, ella me ayuda, fuera chaqueta, fuera jersey..... fuera todo.
Mi rabo está erecto, pleno, me apremia.
Reacciono por fin, bien.
Cojo su trasero mientras nos besamos, elevándolo, su falda es ahora un cinturón.
Cuando se agacha resbalando sobre mí, vuelo. Estoy mareado.
Su boca parece querer desgastar mi piel, la vista es espectacular, sublime.
su piel es terciopelo y mis manos agradecen ese tacto.
Debo pedirle que pare, temo que acabe conmigo en su boca, la elevo suavemente por los hombros, la beso, nos besamos.
Su cuerpo desnudo es gloria contra mi cuerpo, la llevo hacía atrás, hasta tropezar con la mesa del despacho. Caen objetos al suelo, no parece que eso importe a nadie.
Se recuesta en ella, dejando sus caderas en el mismo borde, abriéndose, dejando el paso libre... para mí.
Su cara ahora solo es ojos de deseo, boca entreabierta, preciosa!.
Sus pechos miran al cielo, firmes, tersos, sus pezones erectos como aquellos pulsadores antiguos, de las lámparas.
Me verga busca su nido... y lo encuentra.
Estoy soñando, pienso, parecía un mal día. Me sonrío mientras mis caderas cogen el ritmo que ella espera. Despacio primero, luego más ímpetu. Salgo y entro, el sudor baña mi cuerpo.
Y el suyo.
Mis manos buscan sus caderas, su vientre, sus pechos, mientras el baile continúa.
Las suyas buscan alcanzar mi trasero para ayudarme en mis intentos de llenarla.
Éxtasis.
-Córrete en mí, susurra... y obedezco.
Busco un bar, necesito una cerveza.
Y el envío?. Bueno, que importa!!
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