El placer de tus recuerdos
Homenaje a la gente que se pajea.
Publicado por narrador en 13/3/2011 (597 lecturas)
Hoy no estás conmigo pero tu aroma aún inunda mis sábanas. Miro al otro lado de la cama y no te veo, hace más de una semana que no estás conmigo y mi cuerpo ya añora tu piel. Me miro entero y mi desnudez me recuerda esos hermosos momentos vividos contigo. Cómo te echo de menos y cuantas ganas tengo de volver a poseerte.
Llevo mi mano hasta mi pene, está flácido. En mi mente empiezan a volar los recuerdos de nuestros cuerpos, unidos en un solo movimiento. Empiezo a mover mi mano poco a poco, recordando las veces que te poseía. La erección va llegando acompañada de los recuerdos que me producen el ver tus pechos saltar sobre mi cuerpo. Cierro los ojos mientras me sigo masturbando, pensando en tu cuerpo desnudo, tus caderas moviéndose sobre mí, como un barco en una tempestad.
Con la otra mano abrazo la almohada, aún conserva el aroma de tu pelo, eso me trae a la memoria las veces que te abrazaba por la espalda, respirando tu cabello mientras mi pene se abría sitio entre tus nalgas. Qué placer masturbarme pensando en ti, y cuánto te echo de menos.
Sigo con mi paja mientras anhelo el paseo que tu lengua se daba por mi pene, esa sensación de cálida humedad, un placentero tacto que ahora se reduce al ir y venir de mi mano. Cierro los ojos y te imagino aquí conmigo, gozando juntos de nuevo.
No estás a mi lado pero tus recuerdos me siguen dando placer. Siento como si te tuviera sobre mí, cabalgando en mis caderas como si fuéramos al galope sobre un caballo de placer. El recuerdo de tu cuerpo brillando por el sudor, el aroma de nuestro sexo, los momentos de placer, todo acompaña en mi autosatisfacción.
No estas conmigo, no, pero tu cuerpo en mi mente está haciéndome gozar de nuevo. Los movimientos de mi mano simulan las entradas y salidas que hacía dentro de ti. Poco a poco me va llegando el orgasmo.
Parece como si te escuchara jadear pero sólo es fruto de mi imaginación, que aún te veo como si estuvieras presente, aquí conmigo acompañándome en esta jornada de placer. Mi cuerpo se acelera, el orgasmo está llegando y no tiene nadie que lo reciba.
Como broche final a mi mente viene el gesto de tu cara gritando de placer, es lo que me faltaba para que de mi pene salga el anuncio de que esto ha llegado al cénit. En otras ocasiones estaría tu boca o tu clítoris esperando la corrida, pero ahora sólo hay un pañuelo de papel.
Termino de descargar mis genitales y me limpio bien. Ha sido placentera esta paja. El recuerdo de los encuentros vividos siempre estará ahí para amenizar las jornadas de autosatisfacción. Cómo te echo de menos, pero de momento y hasta que vuelvas, sólo me acompaña mi mano y mis recuerdos.
Llevo mi mano hasta mi pene, está flácido. En mi mente empiezan a volar los recuerdos de nuestros cuerpos, unidos en un solo movimiento. Empiezo a mover mi mano poco a poco, recordando las veces que te poseía. La erección va llegando acompañada de los recuerdos que me producen el ver tus pechos saltar sobre mi cuerpo. Cierro los ojos mientras me sigo masturbando, pensando en tu cuerpo desnudo, tus caderas moviéndose sobre mí, como un barco en una tempestad.
Con la otra mano abrazo la almohada, aún conserva el aroma de tu pelo, eso me trae a la memoria las veces que te abrazaba por la espalda, respirando tu cabello mientras mi pene se abría sitio entre tus nalgas. Qué placer masturbarme pensando en ti, y cuánto te echo de menos.
Sigo con mi paja mientras anhelo el paseo que tu lengua se daba por mi pene, esa sensación de cálida humedad, un placentero tacto que ahora se reduce al ir y venir de mi mano. Cierro los ojos y te imagino aquí conmigo, gozando juntos de nuevo.
No estás a mi lado pero tus recuerdos me siguen dando placer. Siento como si te tuviera sobre mí, cabalgando en mis caderas como si fuéramos al galope sobre un caballo de placer. El recuerdo de tu cuerpo brillando por el sudor, el aroma de nuestro sexo, los momentos de placer, todo acompaña en mi autosatisfacción.
No estas conmigo, no, pero tu cuerpo en mi mente está haciéndome gozar de nuevo. Los movimientos de mi mano simulan las entradas y salidas que hacía dentro de ti. Poco a poco me va llegando el orgasmo.
Parece como si te escuchara jadear pero sólo es fruto de mi imaginación, que aún te veo como si estuvieras presente, aquí conmigo acompañándome en esta jornada de placer. Mi cuerpo se acelera, el orgasmo está llegando y no tiene nadie que lo reciba.
Como broche final a mi mente viene el gesto de tu cara gritando de placer, es lo que me faltaba para que de mi pene salga el anuncio de que esto ha llegado al cénit. En otras ocasiones estaría tu boca o tu clítoris esperando la corrida, pero ahora sólo hay un pañuelo de papel.
Termino de descargar mis genitales y me limpio bien. Ha sido placentera esta paja. El recuerdo de los encuentros vividos siempre estará ahí para amenizar las jornadas de autosatisfacción. Cómo te echo de menos, pero de momento y hasta que vuelvas, sólo me acompaña mi mano y mis recuerdos.
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