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No supe que hacer

Mi primera vez, vagina, desbirgada, empalada, colita, pija, culeada, ano

Publicado por ElAngeljo en 15/3/2011 (4905 lecturas)
No supe que hacer
Bueno, después de tanto tiempo, me decidí a relatar, junto a El Ángel, lo que me sucedió hace algún tiempo, y desde entonces lo que me gusta la vida y vivirla. De chica mi aspecto era el de una chica mayor, de hecho me gustaba y lo aprovechaba al máximo me encantaba salir con amigas más grandes, que yo, con los que frecuentaba lugares para grandes y me comportaba como mas como tal.
Para entonces ya tenía 1,70 mts., pesaba 56 Kg, tenía unos pechos bien formaditos, que calzaban perfecto con mi cuerpo, mis medidas eran 90, 60, 90 y no quito ni saco, el pelo lacio y rubio me llagaba más abajo de la cintura, mi cola respingada y nalgona se notaba a lo lejos; mas creo que era lo que más se notaba, lo sé ya que todos los piropos que recibía se referían a ella, unas piernas bien torneadas, largas y sensuales, mi propia naturaleza de mujer se encargaron de enseñarme a utilizar mi cuerpo, para hacerme notar o resaltar mi presencia en todo lugar, ni hablar de mi altura mi cintura chiquita en comparación de mis bustos y mis caderas.
Debo destacar que vivía y vivo en un pueblo muy chico en donde nos conocemos todos, para entonces yo salía con una amiga y yo le seguía la corriente, Karla que tenía unos 23 años y me contaba todo lo que hacía con su novio, que se llamaba Ernesto; solo llego a contarme de sus caricias, mientras tanto Ernesto siempre se refería a mi cola y mi cuerpo con mucha ganas y podía sentir su morbosidad, una o dos veces se me lanzo y tuve que rechazarlo para que Karla no se enoje conmigo ya que ella era mi soporte, confidente y me permitía salir de casa, pero lo cierto que me gustaba presumirle, problema este que hasta hoy me persigue y todos los novios o esposos de mis amigas y primas se me lanzan pero esto es motivo de otros relatos.
Karla gozaba de la confianza de mis padres y por lo tanto nos frecuentábamos casi a diario, ese último año mis padres me permitían que pase uno que otro fin de semana en casa de los abuelos de Karla, en un pueblo a dos horas de viaje, demás está decir que Ernesto y uno que otro amigo, ocasional, nos visitaban en casa de los abuelos de Karla, aprovechábamos para salir a bailar a una ciudad cercana a solo unos minutos de viaje. Casi siempre con Ernesto un sábado por la noche entramos a un boliche que estaba bastante lleno y con la música a reventar, Ernesto me presento un amigo que estaba de rechupete apena lo vi mi estomago me asía cosquilla como si me aletearan miles de mariposas, José Luis se presento, me tomo de la cintura con sus manos, gruesas y firmes, apoyándome en su cuerpo, despacio su mano derecha se poso en mi cadera y la izquierda me tomo del cuello y sus labios se posaron muy cerca de los míos, tanto que creí que me besaría en la boca, no voy a mentir me gustaba mucho este muchacho y no lo despreciaría, apenas deposito su beso paso toda su mano abierta por mi vientre hasta llegar a mi cintura como acariciándola, con suavidad pero con firmeza, me gusto y mucho, esa noche nada paso bailamos, me elogio y luego se fue a atender sus cosas yo aproveche y desde la planta alta lo miraba y me ilusione con ese muchacho que me excitaba y NO SABIA POR QUE.
Pasaron como dos meses y de nuevo regresamos un viernes, en la entrada esta José Luis, apenas nos vio se nos vinos y de nuevo ese saludo tan rico pero esta vez me asentó su bulto en mi perna, lo sentí y mis sentidos saltaros, sentí mi cara enrojecerse y mi cuerpo calentarse de una forma que nunca la avía sentido, de inmediato nos acomodamos en un privado en la segunda planta y empezamos a charlar los cuatro José Luis llamo al mozo y pidió un champan y me invito a bailar, salimos a la pista principal que estaba abajo y bailamos como 10 piezas, regresamos a nuestro privado y Karla y Ernesto se besaban y acariciaban, ya estaban las copas y el champan, tomamos y José Luis empezó a acariciar uno mis muslos como lo más natural, yo no respondí, pero mi cuerpo si y mi excitación estaba dejándome sin aire yo estaba vestida con una mini muy chiquita y una solerita, de nuevo me saco a bailar pero esta vez en la pista mas chiquita de la parte superior en donde solo estábamos los dos, sonaba una música algo lenta, me abraso y me apretó contra su cuerpo, metió una pierna entre las mía y me tenía en el aire yo podía notar su bulto y sus manos recorrían mi espalda y mis nalgas con mucha suavidad, me resultaba muy extraño ya que mientras yo pensaba como resguardarme o sacarle las manos ya las ponía en otra parte de mi cuerpo, sus manos me recorrían, como nunca un hombre me acaricio, mi cuerpo danzaba sumergido en una excitación descomunal, su boca en medio de la oscuridad busco la mía y se prendieron por un buen rato, respondí y me comí su boca, hasta entonces nunca avía besado ni me avían besado con tanta pasión y dulzura, todo era nuevo, me sentía bolar, sentía mi cuerpo muy excitado y acalorado, mi vagina estaba húmeda y mi vientre sentía cosquilleos cada vez más fuertes, un silbido eterno se agolpaba en mis oídos y sobretodo cada vez que José Luis apoyaba su bulto en alguna parte de mi cuerpo, creo que cada movimiento en nuestro baile solo era para apoyar o frotar su instrumento en mi, con insistencia me asía dar vueltas para poder apoyarlo en mis nalgas y yo lo sentía me gustaba y respondía respingando mi colita contra su bulto una y otra vez; cada vez con más intensidad y mucho menos vergüenza. Creo que los movimientos de mi cuerpo eran involuntarios, graciosos y extremadamente voluptuosos, mis 18 años brotaban por los poros de todo mi cuerpo.
Nuevamente nos sentamos y después de tomar unas copas, me fui al baño donde me baje mi tanguita para orinar y note que estaba súper mojada, trate de secarla pero resultaba imposible por lo tanto decidí quitármela y la tire al cesto de basura, termine y salí, al caminar mi sensualidad se disparo se elevo de la 10ma potencia, a la vez que mis pezones se hinchaban, sentía mi cuerpo diferente, gozaba con cada maneo y cada paso, José Luis pudo verme desde el asiento, que salí del baño, se paro y camino para encontrarme en medio de la pista que estaba en penumbras un tema melodioso sonaba en mis oídos mientras mi sienes no podían controlar tantas sensaciones juntas, una vez más sentí las manos de José Luis que me tomaban de mis caderas y su boca se pego a la mía, una de sus manos descendió hasta una de mis nalgas y un suave suspiro escapo de mi boca y aspire con fuerza una bocanada de aire y su bulto se acomodo en mi pubis y con mucha suavidad me dio vuelta y entregada a esa sensación tan placentera de ser objeto de semejante erección, note con claridad el instrumento que José Luis portaba entre sus piernas, se acomodo atrás mío y me llevo a un lado de la pista, sus caricias se intensificaron al chocar con la pared y ya buscaban mis pechos, mi vientre mis nalgas, yo solo sentía y a la vez de sentirme prisionera de sus caricias la excitación me llevaba a las nubes, no respondí, porque no savia que hacer, sometida contra la pared y esa hermosa erección tampoco quería saber que hacer.
Muy suavemente me introdujo en una pesita que no se notaba que estaba, su puerta estaba bien disimulada en la pared, donde me apoyo, solo pude ver una camita mientras José Luis, presuroso se sacaba el pantalón a mis espalda, mientras trataba de acomodar mi cabello sentí que me levanto en el aire y empezaba a caer en la cama, rápido extendí mis manos para no caer de bruces, sus manos buscaban mis nalgas y en cuanto toque, con mi cara la cama, sentí su enorme pedazo de carne que se apoderaba de mi ano, no sé como lo izo pero yo no podía responder, solo sentía un zumbido en mis oídos y todo mi cuerpo reaccionaba al placer incontenible, de repente sentí un terrible dolor en mi cola, sentí que me partía, quise gritar y escapar, pero una de sus mano me sujetaba con fuerza, tapo mi boca y ahogo mi gritos y mi llanto, lo mismo no abrían escuchado nada ni nadie, con la música del boliche, mientras sentía que su pene se introducía en mi y el ardor de la entrada a mi ano era cada vez peor y la sensación de tener algo en mi trasero, como atravesado, que me asía doler en la entrada y me incomodaba y me molestaba en el fondo, no me producía placer, mientras yo trataba de pensar como había llegado a estar acostada con mi pollera en la cintura y un tipo que introducía su cosa enorme en mi, sentí que José Luis llego al fondo de mi ser, solo me relaje y sentía estirarse mi ano y el casi insoportable ardor, me faltaba el aire, ya tenía toda esa barra de carne adentro de mi cola, de repente empezó a sacarla y sentí que me moría, mezcla de placer y dolor, pero solo la saco unos centímetros, quizás la mitad, no lo sé y me la metió de nuevo, ese movimiento izo que mi ano se afloje y de nuevo empezó, esta vez la saco del todo y pude hacer la fuerza como si estuviese asiendo la caca pero mi esfínter no respondía sentí que se alivio el dolor y el ardor, pero no bien termine de tratar de acomodar mi ano destrozado y sobretodo mi esfínter, sentí la punta que de nuevo pugnaba por entrarme, ajuste rápido mi ano para evitar que me penetrara, pero fue inútil, mi ano no respondía, no podía contraerlo, mientras yo trataba de pensar que le pasaba a mi cola el me penetraba cada vez más profundo, aspire aire a bocanadas ya que me faltaba, no podía respirar, no podía moverme, su pene seguía entrando en mí y yo cada vez mas dudaba en poder soportar si aquello se prolongaba.
Ahora la sentía más grande, más dura pero se refalo en mis entrañas con más facilidad, en cuanto entro en su totalidad, José Luis me tomo por mis caderas y dando un pequeño salto me izo respingar mi colita y la clavo en un frenético mete y saca, ya no dolía solo la sentía molesta e incómoda, ya sentí una sensación placentera, que me trasmitía la forma y la suavidad del pene que me culeaba sin compasión, trataba de retener su forma su suavidad, pero se movía tan rápido, me entregue deje de pensar y me concentre en la sensación tan placentera.
Pronto lo sentí sacudirse, como que daba pequeños saltitos dentro mío, yo sentía mi cola adormecida, su enorme cosa se apoderaba de toda y cada una de mis sensaciones, de repente empezó a salir de mi y la pequeña molestia sofocada por completo por el enorme placer de ser penetrada, también aflojo pero sentía que hasta mis caderas estaban más separadas, no solo se ensancho mi trasero, esa sensación creo que nunca se fue por completo de mi cuerpo, el ardor me duro una semana y no pude ir de vientre por dos o tres días, todavía tengo la sensación que me había destrozo mi trasero, pero una satisfacción extraordinaria, que linda que me sentía.
También sentí que se separaba de mi cuerpo, y en efecto José Luis había acabado dentro mío, por supuesto que ni lo sentí, Se paro y rápido me di vueltas y pude ver tremenda estaca de unos 22 cm por unos 7 u 8 cm ancho, le colgaba amenazante, brillosa y tierna tuve ganas de metérmela en la boca, pero no podía creer que todo eso había estado dentro de mi cola, solo atine a serrar mis piernas para que no se le ocurriera metérmelo en mi conchita que era virgen y pura, aparte pensé que no la soportaría me incorpore como pude y mis piernas no respondían, sentía que no podía controlar mis caderas que no podía caminar, como pude salimos de la piecita y volvió a besarme y me tomo de la cintura y me llevo hasta el privado donde Karla y Ernesto seguían, pero ahora conversando, José Luis volvió a besarme muy tiernamente y así continuamos, nadie se dio cuenta de lo que había pasado ni siquiera Karla, que nunca se lo conté ya que tuve miedo de que no lo aprobara y causara un problema, Ernesto se sonreía mientras me miraba muy tiernamente.

La semana siguiente regresamos y José Luis me esperaba y me izo conocer toda el boliche y empezamos a bailar y a besarnos, ya pasada la media noche me llevo atrás del bar por donde había una escalera que subía a los privados del primer piso, rápido pensé que me llevaba a la piecita de la otra noche, y ya me empecé a mojar y esta vez pondría mas de mi, pensé, pero no, apenas pise el primer escalón ya me pego un empujón, trastabille y aprovecho para subir mi mini de cuero hasta mi cintura y de un solo saque me bajo la tanguita y quede en pompas, un pequeño empujón me izo trastabillar, otra vez con el escalón y quede apoyada con las manos, ofreciéndole todo mi culo, rápido se apodero de el y empezó una suave penetración, sostenía su pene firme con su mano solo atine a absorber aire y entregarme, me gustaba y quería tenerla, solo fue un ratito y me la saco, me resultaba impresionante sentir semejante cosa salir de mis entrañas, así paso la noche pero esta vez me tomo tres veces la primera en la escalera, la segunda en el privado en donde me izo sentar sobre esa enorme pija y la ultima contra la pared en midió de la oscuridad, a todo esto yo seguía siendo virgen, motivo de otro relato, cuando me entraba yo de espaldas a José Luis y sentándome en semejante estaca el puso sus dedos sin penetrar mi conchita e sentí mi primer orgasmo que exploto en mis sienes no se cuantos fueron pero no fue uno solo, de seguro, antes que pueda llegar al fondo de mi ser yo cai sentada y virtualmente empalada por tremenda verga, pero como me gusta hacerlo por mi cola y sobretodo en lugares públicos, a José Luis no lo volví a ver más, pero mis amantes surgieron por todos lados, no soy una puta pero que me gusta me gusta y la disfruto, solo 45 días después perdí mi virginidad que pronto les cuento, aun que mucho depende de El Ángel, que para escribir este relato me poseyó tres veces y me arde la colita. KARLA.

Me quieres escribir aselo elangeljo@yahoo.com.ar












   

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