VOYERISMO MATERNO
Una madre espia a su hijo masturbandose.
Publicado por Palomilla en 25/10/2011 (1483 lecturas)
Yo ya era viuda hacía varios años y no había vuelto a tener pareja, vivía con mi único hijo de 22 años, yo tenía por ese entonces 53. Ese día todo era normal, yo era una mujer tranquila y solitaria, muy casera, dedicada a atender a mi hijo, como siempre fui mas bien fría en lo sexual no sentía mayor necesidad de sexo, por lo que me bastaba con masturbarme una o dos veces al mes mientras me duchaba. Estuve viendo una película muy romántica y son algunas escenas de sexo suave después de la cena, y mi hijo estuvo estudiando para un examen. Al estar en la cama no me podía dormir, estaba muy inquieta y nerviosa, varias veces me estremecí con escalofríos y no lograba conciliar la calma para poder dormirme, así que me decidí a conversar un rato con mi hijo. Mi dormitorio se conecta al de él a través del baño, así que estaba yo por entrar al baño para pasar a su recamara cuando en la oscuridad del baño alcance a escuchar algún sonido, parecía una respiración agitada, entonces abrí cuidadosamente y en absoluto silencio la puerta y vi a mi hijo sentado en la tasa del baño, pensé que estaba haciendo lo que se hace ahí, pero fue entonces que vi bien lo que hacia, se estaba masturbando, me quede fría como el hielo, no pude separar mi mirada de su verga… Ya adolescente yo lo había visto desnudo una que otra vez, pero nunca lo había visto así. Que cosa mas grande tenia… se le veía como una torre, se le veía enorme! Y él seguía masajeándoselo, subiendo y bajando su mano alrededor de su verga…! Y de pronto me di cuenta de que sin hacerlo intencionalmente ya me estaba acariciando con mi dedo medio mi clítoris, estaba húmeda, ensopada, mi dedito se deslizaba suavemente sobre mis pegajosos jugos, mis caderas se comenzaron a mover al ritmo de mi dedo y tuve que morderme los labios para no gemir de placer, me bajé el calzoncito que traía y abrí bien mis piernas para poderme acariciar a gusto, sentí como empezaban a correr las gotas de mis fluidos por mis piernas y eso me calentó más, de pronto mi hijo comenzó a gemir ahogadamente y se sacudió violentamente, pude ver como saltaban los chijetes de su leche, salían en distintas direcciones por sus movimientos descontrolados, yo también sentí venir mi orgasmo, trate de quitar mi dedo de mi clítoris para no venirme, pero no pude, seguí restregándome deliciosamente y comencé a sentir mi abdomen contraerse y temblar, después fueron mis rodillas las que perdieron fuerza un delicioso calor se fue apoderando de mí, pronto mi cuerpo sintió cientos de minúsculos calambres y descargas eléctricas, mis labios temblaban mientras yo me iba al paraíso, ya casi ni me tocaba el clítoris, pero el placer seguía creciendo, las gotas de mis jugos fluían y se escurrían en mis piernas, con la otra mano me tuve que sostener de la pared, sentía que el corazón me latía tan fuerte que mi hijo me escucharía, de pronto todo mi cuerpo se tensó y descargué todo mi placer, volví a ver hacia mi hijo y estaba tratando de limpiar el salpicadero de su semen, yo solamente me eché dos pasos para atrás y chupé mi mano para saborear mis propios jugos, estaba empapada! escurriendo! Jamás había tenido un orgasmo tan fuerte y tan intenso. Me fui a sentar a mi cama, me limpié con las sabanas y ya me iba a dormir, pero sentí unas inevitables ganas de ir al baño, así que me paré como si nada y fui. Ya no estaba ahí mi hijo, así que me senté a hacer lo que tenia que hacer y al terminar, me acerqué al lavamanos, me enjuagué las manos y al apoyarme en el borde del lavamanos sentí que me mojé de algo… Mi hermano no había limpiado todo su batido, prendí la luz y puse los seguros de las puertas y me dediqué a buscar más goterones perdidos de mi hijo! Encontré tres. Y los estuve estudiando con la mirada, los toqué, sentí su viscosidad y no lo pude evitar, me dio mucha curiosidad saber cual era su sabor, así que con un dedo levanté una muestra y lo probé! El sabor me recordó el semen de sus padre, con mi lengua lo paladee y al darme cuenta de lo que estaba haciendo me dio mucho morbo! No lo pude evitar, con el mismo dedo levanté las otras dos gotas lechosas y las lamí, eso me volvió a calentar y me senté en el baño a darme otra sesión con mi dedito, fue algo muy rico, mientras me venia, seguía saboreando la lechita en mi boca.
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