Mi ex esposo.
Tras haberme casado, me encuentro con mi ex y hacemos el amor en mi casa.
Publicado por Sara en 13/11/2011 (601 lecturas)
Debo confesar que cuando supe que mi ex estaba de vuelta, me volví loca. No se como pasó pero de pronto ya estaba con él hablando por teléfono para invitarlo a casa. Yo recién me había casado de nuevo y mis intenciones eran las de demostrarle que ya no sentía nada por él y que su presencia no me incomodaba en lo más mínimo.
Cuando lo vi supe que aun le pertenecía una parte de mí, charlamos tonterías pero por nuestras mentes sólo pasaba la idea de revolcarnos ahí en mi propia casa; la casa de mi actual esposo.
Yo ya había dado la pauta; mi mirada y mi comportamiento eran descarados pero él me hacía sufrir, se hacía el miedoso invitándome a provocarlo más, hasta que dijo que ya se iba porque tenía otras cosas que atender. Eso me puso furiosa paro más triste que otra cosa, su rechazo aun me afectaba.
Tras acompañarlo a la puerta, puso un pie fuera de la casa y me preguntó que si no se lo iba a pedir. Yo estaba confundida, no sabía bien a lo que se refería pero decidí que ahora yo lo rechazaría a él, y le dije que no; que tal vez después, aunque la duda de saber sobre qué estábamos hablando, me mataba. Contuve mi llanto y lo despedí lo más amablemente posible.
Tras haber cerrado la puerta quise llorar de impotencia pero no pude. Me sentí aliviada porque al fin sacaba su fantasma de mi vida. A los 15 o 20 min. llamaron a la puerta y era él, entro sin invitación a la casa y yo me sentí triunfadora, creí que regresaba arrepentido y que me rogaría por una explicación del porque yo me había vuelto a casar. Cerré la puerta y lo seguí hasta la sala que a donde el se dirigió casi con la cabeza agachada.
A penas me acerqué a él y me tomó de los brazos bruscamente y sin decirme nada comenzó a besarme en la boca, me estrujaba las chichis y las nalgas. Yo quería coger con él pero quería que fuera a mi manera así que lo rechacé tras un rato de manoseo y lo retiré de mi. Entonces el me dijo que siempre había querido cogerme así, siendo yo la mujer de otro. Sus palabras me dejaron helada y enseguida se acercó a mi para continuar manoseándome, y decidí seguir el juego. Yo manoteaba para fingir el tratar de quitármelo de encima y le decía frases como "detente, que mi marido no tarda en llegar" pero eran puras mentiras tontas y de una mujer con ganas de ser sometida, así que mi ex entendió el mensaje y lo hizo.
Me abrió la blusa de un jalón rompiendo todos los botones y devoraba mis tetas mientras me desabrochaba el pantalón, yo me dejaba hacer y para entonces era yo quien buscaba sus labios para besarlo pero él se aferraba a chupar mis tetas. Me bajó el pantalón hasta los tobillos, quiso romperme las bragas de un tirón y me lastimó; yo me quejé y fue entonces que me dio una bofetada. Me quedé quieta, pero como seguía excitada no hice nada. Terminó bajandome las bragas hasta donde estaba el pantalón y me puso de manos sobre el mueble de la T.V.
Recuerdo que metía y sacaba su verga dentro de mi sin dejar de insultarme; me decía puta, perra infiel; decía que había venido a ver a su puta consentida, que yo aun lo amaba y que regresaría con él. Él quería que yo repitiera afirmando todas sus frases sin sentido; todo mientras me cogía jalandome de las caderas. Hacía tanto que no tenía orgasmos tan deliciosos y simultáneos, era como estar en el paraíso y me dejé hacer. Luego me acostó sobre el sillón y me cogió hasta que terminó dentro de mi.
Nos recostamos, yo encima de él y estuvimos en silencio por un buen rato, yo lo acariciaba y lo contemplaba. Yo no quería regresar con él pero sabía que él tampoco, y yo esperaba a que fuera él quien me lo pusiera en claro primero. Y así lo hizo tras levantarse para abrochar su pantalón y marcharse.
Jamás volví a saber de él, pero ahora ya estoy más tranquila no se porque pero así es.
Cuando lo vi supe que aun le pertenecía una parte de mí, charlamos tonterías pero por nuestras mentes sólo pasaba la idea de revolcarnos ahí en mi propia casa; la casa de mi actual esposo.
Yo ya había dado la pauta; mi mirada y mi comportamiento eran descarados pero él me hacía sufrir, se hacía el miedoso invitándome a provocarlo más, hasta que dijo que ya se iba porque tenía otras cosas que atender. Eso me puso furiosa paro más triste que otra cosa, su rechazo aun me afectaba.
Tras acompañarlo a la puerta, puso un pie fuera de la casa y me preguntó que si no se lo iba a pedir. Yo estaba confundida, no sabía bien a lo que se refería pero decidí que ahora yo lo rechazaría a él, y le dije que no; que tal vez después, aunque la duda de saber sobre qué estábamos hablando, me mataba. Contuve mi llanto y lo despedí lo más amablemente posible.
Tras haber cerrado la puerta quise llorar de impotencia pero no pude. Me sentí aliviada porque al fin sacaba su fantasma de mi vida. A los 15 o 20 min. llamaron a la puerta y era él, entro sin invitación a la casa y yo me sentí triunfadora, creí que regresaba arrepentido y que me rogaría por una explicación del porque yo me había vuelto a casar. Cerré la puerta y lo seguí hasta la sala que a donde el se dirigió casi con la cabeza agachada.
A penas me acerqué a él y me tomó de los brazos bruscamente y sin decirme nada comenzó a besarme en la boca, me estrujaba las chichis y las nalgas. Yo quería coger con él pero quería que fuera a mi manera así que lo rechacé tras un rato de manoseo y lo retiré de mi. Entonces el me dijo que siempre había querido cogerme así, siendo yo la mujer de otro. Sus palabras me dejaron helada y enseguida se acercó a mi para continuar manoseándome, y decidí seguir el juego. Yo manoteaba para fingir el tratar de quitármelo de encima y le decía frases como "detente, que mi marido no tarda en llegar" pero eran puras mentiras tontas y de una mujer con ganas de ser sometida, así que mi ex entendió el mensaje y lo hizo.
Me abrió la blusa de un jalón rompiendo todos los botones y devoraba mis tetas mientras me desabrochaba el pantalón, yo me dejaba hacer y para entonces era yo quien buscaba sus labios para besarlo pero él se aferraba a chupar mis tetas. Me bajó el pantalón hasta los tobillos, quiso romperme las bragas de un tirón y me lastimó; yo me quejé y fue entonces que me dio una bofetada. Me quedé quieta, pero como seguía excitada no hice nada. Terminó bajandome las bragas hasta donde estaba el pantalón y me puso de manos sobre el mueble de la T.V.
Recuerdo que metía y sacaba su verga dentro de mi sin dejar de insultarme; me decía puta, perra infiel; decía que había venido a ver a su puta consentida, que yo aun lo amaba y que regresaría con él. Él quería que yo repitiera afirmando todas sus frases sin sentido; todo mientras me cogía jalandome de las caderas. Hacía tanto que no tenía orgasmos tan deliciosos y simultáneos, era como estar en el paraíso y me dejé hacer. Luego me acostó sobre el sillón y me cogió hasta que terminó dentro de mi.
Nos recostamos, yo encima de él y estuvimos en silencio por un buen rato, yo lo acariciaba y lo contemplaba. Yo no quería regresar con él pero sabía que él tampoco, y yo esperaba a que fuera él quien me lo pusiera en claro primero. Y así lo hizo tras levantarse para abrochar su pantalón y marcharse.
Jamás volví a saber de él, pero ahora ya estoy más tranquila no se porque pero así es.
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